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Euskera unificado

Introducción

La modernización de una lengua pasa por el establecimiento de normas y la definición de un modelo estándar. Son la historia, las condiciones sociolingüísticas, la mentalidad y la voluntad de los hablantes quienes determinan el medio concreto de conseguir esa finalidad. Desde los primeros años de su existencia (1919), la Academia de la Lengua Vasca-Euskaltzaindia intentó definir la que debía ser la lengua estándar, pero en esa época las circunstancias no eran las idóneas, y tuvieron que transcurrir varios años de discusiones y de anteproyectos antes de encontrar el momento y modelo adecuado.

En los textos y debates relativos a este problema, las expresiones “euskera batua”, “vasco unificado” o “lengua literaria común” eran, en general, sinónimas y hacían referencia a la lengua escrita. En un sentido más amplio, ellas designan las formas estándar de la lengua bien escrita o hablada.

Objetivo

El objetivo era evidente: determinar una lengua común sobre los dialectos que fuera fácilmente comprensible por todos los vascos, después de un breve período de adaptación. Para lograr esta finalidad es importante tanto normalizar la lengua estándar (tarea que corresponde a la Academia), como difundir la lengua normalizada en la sociedad a través de la escuela, los medios de comunicación y de todos los canales, con el fin de que sea adoptada por el mayor número de hablantes.

Esta lengua general es indispensable en la normalización de una lengua. Puede ser el resultado de un proceso espontáneo de acercamiento de diferentes dialectos o el fruto de una planificación guiada por una institución lingüística. Aunque en el caso del euskera existen antecedentes de una relativa convergencia entre los dialectos, en las dos últimas décadas ha sido la dirección académica la más evocada tanto por los defensores del proyecto como por los detractores.

Breve historia

La necesidad de unificar el euskera es patente en nuestros primeros escritores. Pero es a partir de la creación de Euskaltzaindia (1919) cuando la unificación se convierte en uno de sus principales objetivos. Es el que toma el “guipuzcoano” como eje el que se presenta como más fuerte (Azkue). Tras los años de la guerra, la Academia retoma el tema y buscando en nuestra historia literaria elige como modelo el labortano clásico (Krutwig). Algunos años después, aparecen nuevos voluntarios decididos a promover la unificación (Aresti, Txillardegi, Kintana) y gran número de escritores de la nueva generación que se beneficiaban de la infraestructura de las revistas, discutían algunas normas ortográficas que eran adoptadas por estas publicaciones. Naturalmente estas iniciativas de menor o mayor amplitud estaban limitadas a pequeños grupos o sectores.

Ante esta situación, un grupo de escritores de ambos lados de los Pirineos, decidió organizar una reunión abierta con el fin de elaborar un anteproyecto inmediatamente aplicable a diversas publicaciones: fue el Congreso de Bayona (1964). Esta reunión se convierte en la referencia en materia de normas para muchos autores. En 1968 el grupo de Bayona se reunió en Ermua para pedir a la Academia que adoptase una postura oficial. Es en ese momento cuando se decide convocar el Congreso de Euskaltzaindia en Arantzazu (3-5 octubre 1968). Tras la finalización de este congreso el euskera dispone del primer conjunto estructurado de normas para la unificación. Este primer proyecto trataba principalmente de la ortografía, morfología, de las declinaciones y de los neologismos, y se aplicó a la lengua escrita. Esta propuesta de unificación tomaba como base el guipuzcoano-navarro y en segundo lugar, las variantes opcionales de los dialectos periféricos.

Durante los años siguientes Euskaltzaindia ha ido completando aquel programa. Cabe destacar la propuesta para la unificación del verbo hecha por la Comisión del Verbo-Aditz Batzordea en 1973 y que se materializó en 1987 con la publicación una gramática referente al mismo.

El corpus propuesto por Euskaltzaindia dentro del marco de la unificación no ofrece un léxico muy completo y todavía queda mucho trabajo para hacer antes de poder publicar un diccionario normativo completo. Mientras tanto, gracias a las propuestas hechas por Kintana o Sarasola, a las de UZEI (Entidad para la planificación lingüística reconocida por el Gobierno Vasco) a un nivel más concreto, y a los trabajos de la comisión de lexicográfica de la Academia, de aquí a algunos años, el diccionario vasco normativo será una realidad. Las soluciones a los problemas de la declinación, del sistema verbal auxiliar y sintético están prácticamente establecidas.

Bibliografía

  • INTXAUSTI, Joseba: El euskera, la lengua de los vascos. Donostia: ELKAR S.A., 1992
  • MITXELENA, Koldo: “Normalización de la forma escrita de una lengua: el caso vasco.” Revista de Occidente nº 10-11. Febrero de 1982, Extraordinario II.
  • VILLASANTE, P. Luis: Hacia la lengua literaria común. Aranzazu-Oñate: De. Franciscana, 1970.
  • ZUAZO, Koldo: Euskararen batasuna. Euskaltzaindia. IKER-5. 1988. 
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